—Tenemos que partir —dijo River, rompiendo el silencio que llevaba casi una hora entre ellos. Su voz era firme, como si no dejara espacio para dudas, pero había algo más allí… un rastro de urgencia escondido bajo el tono autoritario.
Lyra asintió, todavía sintiendo el peso del acuerdo que habían sellado algún tiempo atrás. La propuesta seguía danzando en su mente como brasas incandescentes: venganza, justicia y, después, libertad. Era todo lo que quería…
—De acuerdo —dijo, ajustando la capa alr