El sol apenas había salido cuando la manada Luna Sangrienta ya estaba reunida frente a la gran puerta de madera oscura que marcaba la entrada de la mansión. El aire de la mañana estaba frío, trayendo el olor de la tierra mojada por la noche anterior. Los lobos reunidos murmuraban entre ellos, con los ojos atentos, llenos de expectativa… y también de miedo.
River se encontraba de pie unos escalones más arriba, alto y firme, vestido con una camisa negra sencilla y pantalones igualmente oscuros. A