El movimiento frente a la mansión fue inmediato. En cuanto sonaron los primeros aullidos de alerta, todos corrieron hacia el portón principal. Los lobos dejaron lo que estaban haciendo, los niños salieron de los patios, los guerreros se agruparon y, enseguida, la noticia se extendió por los pasillos y la plaza central:
—¡El alfa volvió!
Lyra oyó aquello y soltó de inmediato lo que estaba haciendo, con el corazón desbocado y el cuerpo entero temblándole de ansiedad. Bajó las escaleras casi trope