La luna llena rasgaba el cielo, derramando su luz plateada sobre el bosque denso y silencioso… silencioso hasta que un aullido poderoso, gutural y prolongado, resonó, sacudiendo los árboles, a los animales y a cada lobo que respiraba dentro de la manada Vientos Sombríos.
—Está aquí… —murmuró uno de los soldados, palideciendo, mientras apretaba el asta de la lanza con manos temblorosas.
Otro aullido llegó, seguido por un gruñido tan grave y monstruoso que parecía hacer vibrar la tierra bajo sus