El sol estaba alto, filtrando sus rayos dorados a través de los árboles densos que rodeaban la mansión de Luna Sangrienta. La vida en la manada seguía en pleno movimiento y, incluso sin la presencia del alfa, todos sabían perfectamente quién era la figura que mandaba ahora.
Lyra caminaba por el patio central, con Solomon siempre a su lado. A cada paso que daba, los lobos bajaban la cabeza en señal de respeto; algunos hacían leves reverencias, otros simplemente apartaban la mirada, como era cost