El aullido de un lobo resonó por el bosque, cortando el silencio de la noche como una hoja afilada. La luna llena estaba alta en el cielo, derramando su luz plateada sobre los árboles y bañando a la manada Vientos Sombríos con un resplandor pálido y frío.
En el límite norte del territorio, un grupo de cinco soldados hacía la ronda. Estaban atentos, con los sentidos agudizados, olfateando el aire y observando cada mínimo movimiento entre las sombras. El olor en el viento era extraño. Algo… algo