No ahora.
No mientras la vergüenza ardiera más hondo que cualquier culpa.
Pero una cosa era segura.
Lilian no volvería, y sabía que la anciana tenía un destino claro. Si ella creía que Lyra estaba viva, iría a buscarla.
Y eso, más que cualquier amenaza, lo hizo estremecer.
Kael permaneció unos segundos quieto, mirando la madera oscura frente a sí como si pudiera perforarla con la mirada. El orgullo herido palpitaba dentro de él, la sangre en sus venas parecía hervir, y su ego dolía más que c