Mundo de ficçãoIniciar sessãoEstaba harto. No llevaba allí ni siquiera una semana y se sentía más y más débil, cansado, hambriento. Cada día se levantaba e iba hacia un nuevo sector a cavar la piedra, sin resultado alguno, acompañado siempre por el mocoso que no lo dejaba en paz, rodeado de personas que estaban más muertas que vivas, personas a las que él no pertenecía, no encajaba. Era el príncipe de Coss y, para poder comer, debía arrojarse con la multitud hacia donde caía la comida y pelearse por un trozo de pan, que







