Mundo de ficçãoIniciar sessãoFue como si volviera a desgarrarlo y, mientras el dolor le llenaba los ojos de lágrimas, la sangre empezó a manar a raudales desde la herida. Incapaz de decir nada, preso de la sorpresa y el ardor que le impedía respirar, se dejó caer al suelo de rodillas.
Ninguno de los tres que esperaban fuera vio nada, pero Dehna lo sintió. Algo en ella se rompió más allá del dolor físico y, de pronto, la invadió el pánico. Sin que los demás entendieran ni atinaran a detenerla, corrió hacia las pue







