Mundo ficciónIniciar sesiónOcho meses después.
El tintineo de las copas de cristal cortado se mezclaba con las notas suaves de un saxofón que inundaba el inmenso atrio de la Torre Andina. El sonido rebotaba con una acústica perfecta contra los muros de concreto a la vista, entrelazándose con el murmullo elegante de trescientas personas vestidas de gala.
Layla Rossi estaba de pie en el descanso de la escalera principal, una obra de arte escultórica de acero negro y madera







