Mundo ficciónIniciar sesiónLa noche de la subasta benéfica, la finca de Arturo Vargas resplandecía como una constelación artificial caída sobre La Moraleja. Las inmensas carpas de cristal, iluminadas desde el interior con un cálido resplandor ámbar, albergaban a doscientas de las personas más poderosas del país. El murmullo de las conversaciones, el tintineo del cristal de Baccarat y la suave música de un cuarteto de cuerda flotaban en el aire primaveral.







