Mundo ficciónIniciar sesiónEl amanecer posterior a la subasta llegó perezoso, bañado en la luz dorada y engañosa de la primavera madrileña. La mansión, usualmente impecable antes de que sonara el primer despertador, aún mostraba las cicatrices de la ostentación nocturna. El personal del servicio de catering desmontaba las carpas de cristal en silencio sepulcral, conscientes de que el patrón dormía, agotado tras su triunfo.
Daisy no había dormi







