[Alan]
El Ristorante L'Aura estaba envuelto en esa atmósfera atemporal que solo los lugares con verdadera clase en Roma logran conseguir. Las luces tenues de las lámparas de cristal iluminaban el intenso color rubí del Barolo del 98 que acababa de servir en las copas de mis amigos.
Tras mi encuentro en la barra con Daisy —y la satisfactoria sensación de haber cortado su veneno de raíz—, había regresado a la mesa dispuesto a recuperar la noche. Y vaya que lo estaba haciendo.
El ambiente había ba