Ese día Vittorino sentía más su aflicción, . . . para él le quedaba claro que existía una verdad silenciosa que duele más: cuando haces todo bien… pero no sabes si será suficiente.
El tiempo seguía su avance sin detenerse en Barcelona. Para Vittorino los días se volvieron más cortos. las noches… más largas. Y observaba como el embarazo de Amanda había llegado casi a su final. La casa estaba lista. La habitación del bebé en orden. La cuna preparada. La pequeña ropa doblada con cuidado. Todo ha