El comedor de Villa Giordani estaba dispuesto con esmero, como siempre. La mesa amplia, los manteles claros, la luz entrando por los ventanales que daban al jardín. Todo parecía normal… demasiado normal para el peso que flotaba en el ambiente.
Amanda estaba sentada junto a Santi. Apenas había probado la comida. Alice, frente a ellos, observaba al niño con atención, notando cómo empujaba distraído los alimentos con el tenedor.
La conversación entre Amanda y Alice tenía un tono íntimo, melancólico