La casa estaba más silenciosa de lo habitual. No era el silencio normal de la tarde, cuando todos descansaban un poco después de comer. Era un silencio distinto… uno que parece esconder algo.Santi lo notó de inmediato.
Había heredado esa sensibilidad de Amanda, su mama: a su corta ede tenia la capacidad de percibir cambios en las voces, en los gestos, en el aire mismo. Y esa tarde, mientras jugaba en la sala con unos bloques de construcción, levantó la vista y vio a su abuela Alice que caminaba