El rumor llegó como suelen llegar las tragedias silenciosas: disfrazado de comentario casual, escondido entre sonrisas amables y miradas evasivas.
Amanda estaba en el pequeño jardín interior de la villa temporal donde se preparaban para un paseo en la ciudad, revisando mensajes en su teléfono mientras esperaba a que Santi terminara una actividad. No esperaba nada… hasta que el nombre de Alejandra apareció en la pantalla.
Era un mensaje reenviado de una conocida, acompañado de un simple
- “¿Será