PASAJE SECRETO.
No quise apagar las velas de mi alcoba, estaba muy nerviosa y pensativa. Me aferré a mi edredón tratando de calmarme, pero el miedo no se iba. Cerré los ojos para dormir, pero lo que logré fue ver nuevamente la imagen de Adrián enfrentándose a aquella bestia, luchando como una fiera para protegernos a José y a mí… “¿Quién eres Adrián Álamo?” Era una pregunta que no se iba de mi mente y que no tenía respuesta.
Poco a poco y en contra de todo pronóstico, sentí que el sueño llegó. Estaba entre la