EL AMOR ES CONSUMADO.
Acerqué la lámpara y alumbré su espalda.
—¡Es increíble! —susurré al ver las marcas ya cicatrizadas, cómo si llevasen semanas y no horas. Algunas se borraron dejando la piel intacta.
—Vi cómo una leve luminosidad salía de tus heridas —le dije mientras lo examinaba.
—No sabía que también brillaran, al parecer para ese momento ya no soy yo, me transformo en otra cosa —me respondió con ironía.
—No, Adrián, no eres otra cosa. Si los seres celestiales son como los describen, entonces déjame declarart