LO DENSO SE DISIPA.
Giré y fui directo hacia la cocina. No podía percibir cómo la música comenzaba a sonar y los invitados retomaban la algarabía y la felicidad de la ocasión. La opulencia era como oro ante sus ojos, logrando que la tormenta se olvidara de sus mentes. Me tomé una copa y me alejé del bullicio. Necesitaba un trago con urgencia, aquella casa me parecía tan amplia. Bebí un trago largo mientras mis pensamientos se enfrentaban con mi corazón. Rosa no salía de mi cabeza y su mirada era luz.
—Los q