DESTRUYENDO OPONENTES.
Rosa.
Señor, desde el fondo del abismo te clamo. ¡Escucha, señor, mi súplica! ¡Permitan tus oídos mis gritos suplicantes! ¡Acepto mi regalo! Solicito permiso, ponga tu espada arcángel Miguel para ayudar a esta alma inocente a escapar de las garras de esa bestia oscura. ¡Haz que se arrodille ante ti! Ayúdame a protegerla —comencé a levantar mis cánticos.
No podía ni quería quedarme quieta, así se me fuera la vida; así desafiara a aquel demonio, yo usaría mis últimos hálitos de vida para co