CAMINOS.
—El tiempo ha llegado para que el cuervo negro vuele lejos, tú eres un ángel destinado a caminar por aquí, en mi interior —agregó, pero esas palabras fueron dichas únicamente para mí. Nadie más las escuchó. Otra vez el miedo me invadió, la palabra “cuervo” me hizo recordar al ave negra que vi en mi cuarto.
—Después de las profundas declaraciones de los esposos, seguimos —sonrió el sacerdote pasándose un pañuelo por la frente. Las bendiciones prosiguieron y llegó el momento final: —Puede besa