El reloj marcaba la una de la tarde cuando Ana llegó a Santori Corp.
El aire frío del edificio la recibió como siempre, pero esta vez sintió algo distinto, una mezcla de nervios y curiosidad.
Aún no podía creer lo que había pasado hace solo un rato. Leonardo había aparecido en el instituto… justo cuando Martín la estaba esperando.
Se obligó a respirar profundo.
Tenía que concentrarse. No podía dejar que algo tan personal interfiriera con su trabajo.
Entró a su oficina, dejó la cartera en el per