El Valor de las Pequeñas Conquistas
El sol aún no había despuntado por completo cuando el canto de los gallos resonó en la granja, mezclándose con el suave murmullo del viento que danzaba entre los árboles. Me desperté incluso antes de que Jasmine viniera a llamarme, guiado por una extraña sensación de responsabilidad. Como si, de algún modo, aquel pedazo olvidado de tierra también fuera ahora mi hogar.
Después de un café rápido, Jasmine me entregó una cesta trenzada, pesada con tarros y paño