Un Hombre Llamado Pedro
El espejo rajado en la pared del cuarto reflejaba a un hombre que apenas reconocía. La barba crecida, los ojos cansados, la piel marcada por el sol...
Era como si Marco Monteiro hubiese quedado enterrado en algún lugar entre el asfalto y el polvo, entre el ruido de la ciudad y el silencio de esta granja olvidada.
Aquí, mi nombre era Pedro. Un trabajador cualquiera. Un hombre común.
Jasmine nunca preguntó mucho. Tal vez por temor, tal vez por respeto. Cuando me encont