Jhoss
El día que Mónica finalmente despertó fue como si el mundo entero respirara conmigo. Todo el peso que llevaba en mi pecho se desvaneció en un instante cuando la vi abrir los ojos y mirarme. No podía contener las lágrimas mientras me inclinaba hacia ella, tomándole la mano con cuidado, como si fuera a romperse.
—Estás aquí… —susurré con voz temblorosa—. Estás conmigo, Mónica.
Ella me miró con una mezcla de cansancio y ternura. Sus labios se curvaron en una sonrisa débil, pero llena de sign