El corte de luz llegó sin aviso.
Así llegan las tormentas en estas montañas: sin construcción previa, sin el protocolo de nubes grises que uno aprende a leer en las ciudades. Un segundo el cielo estaba oscuro de noche normal. El siguiente, toda la hacienda quedó sin electricidad y el viento entró por los marcos con la convicción de algo que tenía cita.
Estaba en la biblioteca.
Buscaba uno de los libros de propiedad que había olvidado en la mañana —un inventario de colindancias del terreno que n