(POV: Sael)
La segunda noche sin ella.
Me quedé en el mirador porque era el único lugar de la hacienda donde el silencio no tenía la forma equivocada.
Todos los cuartos interiores la tenían. El comedor, sin su taza en el lugar específico donde la dejaba.
El pasillo del ala norte, donde la temperatura era dos grados más baja que hacía cuatro días. La biblioteca, con el volumen colonial de vuelta en el estante porque nadie más lo estaba usando.
El mirador no tenía historia reciente con ella. Era