El desayuno estaba servido cuando bajé.
Perla había puesto la mesa para uno —señal de que los hermanos ya habían desayunado o de que ninguno iba a aparecer en la próxima hora.
Normalidad del martes en la hacienda, tan regular que ya no necesitaba verificarla.
Me serví café. Me senté.
El fajo de papeles estaba al lado del plato.
No lo había pedido.
No lo había mencionado en los últimos días. Lo necesitaba —lo había estado postergando mentalmente, diciendo que lo gestionaría cuando tuviera energí