POV SCARLETT
El silencio en la suite principal de la dacha, de vuelta en las afueras de Moscú, no era de paz; era el silencio de una tumba de cristal. Habían pasado tres días desde que el edificio de mi tío se convirtió en cenizas sobre el Támesis. Mi madre estaba ahora en el ala médica de la mansión, bajo mi estricta supervisión, estable pero atrapada en ese limbo del que aún no sabía cómo rescatarla.
Me miré en el espejo de cuerpo entero. Mi piel tenía una palidez casi iridiscente y mis ojos…