POV SCARLETT
Londres no nos recibió con lluvia, sino con una neblina espesa que se pegaba a los cristales de la camioneta blindada como el sudor de un condenado. Eran las tres de la mañana. El rascacielos de Wright Pharmaceuticals, una aguja de vidrio y acero que dominaba el skyline del Distrito Financiero, brillaba con una luz fría y estéril. Para el mundo, era el templo de la medicina moderna; para mí, era el matadero donde habían diseccionado el alma de mi madre.
Klaus estaba a mi lado, revi