Mi pecho se oprimió.
Asher.
Tragué saliva con dificultad, intentando relajar mis hombros tensos. Pero no pude. No después de escuchar el nombre de Asher salir con tanta indiferencia de los labios de Domenico.
—¿Cómo puedes meter a Asher en esto? —quería gritar—. ¿Cómo puede estar él de acuerdo con algo de esto?
Domenico se aclaró la garganta, casual y sereno.
—Vine aquí a verte porque pensé que sería apropiado que nos conociéramos antes de nuestro compromiso.
Me estremecí ante la palabra c