Ariella
Las lágrimas me quemaban los ojos.
Apreté a Leon con más fuerza.
—Voy a asegurarme de que eso suceda. Se cumplirá, aunque sea lo último que haga.
La mirada de Asher fue de inmediato hacia la pistola que nos apuntaba y lo vi, el movimiento más imperceptible, el leve endurecimiento de su mandíbula y la forma en que cambiaron sus ojos. Estaba calculando, intentando encontrar una salida, buscando la manera de salvarnos.
—Él no va a dispararles —dijo Yuri con calma, sin inmutarse por la