El amanecer apenas se asomaba por las montañas cuando Lilith llegó al claro del bosque. La niebla matutina se deslizaba entre los árboles como fantasmas danzantes, creando un escenario casi místico. Respiró hondo, llenando sus pulmones del aire fresco y húmedo. Este era su momento de paz antes de que él llegara.
Damián apareció minutos después, su silueta recortándose contra la luz dorada que comenzaba a filtrarse entre las ramas. Vestía solo unos pantalones deportivos negros, dejando su torso