ABBY KING
Vine a la empresa con un propósito, pero dichos planes fueron derrumbados por una preciosa nena de cabellera rubia.
Lía Harrison, es la niña más dulce que he visto, y a mi no me gustan mucho los niños. A excepción de mis sobrinos que los amo con el alma.
No tienen la culpa de ser hijos de Salvatore.
Volviendo a la princesa de ojos mieles, me sonríe mientras toma mi mano al salir de la empresa, se salió con la suya.
La recuerdo muy bien, estuvo en la boda de Cloe. Jugué con ella.