Gael Costa
Mantengo los ojos cerrados recordando toda mi confrontación con Brayan sus reclamos la furia en su voz mientras marca territorio después de regresar a la sala cuando me quede solo.
Brayan me estudia con mirada inquisitiva.
Sabe que estoy consciente. Sabe que no mentí. Y, aun así, no ha dicho una palabra desde que entro en la sala.
Abre la puerta con brusquedad. Está solo. Cierra sin decir nada, y se queda parado frente a mí. Sus ojos son una mezcla de furia y algo más profundo… dolor