Richard Müller
—¡No! Es una locura, no puedes enfrentarte a mi padre utilizando su misma estrategia —grita Alex, con los ojos llenos de angustia—. Ese hombre está dispuesto a arrasar con todo a su paso. No puedes…
—Mi amor, entiende — tomando su rostro con ternura, mis dedos temblando por el peso de lo que estoy por decidir—. Es Mario o nosotros. Por nuestro bienestar… no puedo seguir siendo "el bueno" en esta historia.
Alex niega con la cabeza, las lágrimas ya cayendo por sus mejillas.
—Por n