No hubo sirenas, ni allanamientos espectaculares, ni titulares incendiarios al comienzo. Lo que ocurrió fue más peligroso: una filtración. Un dato menor publicado en el lugar correcto. Un nombre mencionado fuera de contexto. Una transferencia mal justificada que llegó a manos equivocadas.
Y después otra.
Y otra más.
El clan Millán no cayó por una bala ni por una traición interna. Cayó por acumulación. Por el peso insoportable de sus propios excesos saliendo a la superficie con una precisión qui