El operativo se diseñó para ser rápido. Abrumador. Silencioso. Ocho hombres, todos con experiencia real, no de manual. Dos entradas sincronizadas. Vigilancia aérea mínima, apenas un ojo electrónico lo suficientemente alto como para no ser detectado y lo suficientemente cerca como para no perder detalle. Sin comunicaciones innecesarias. Sin margen de error.
Si Carlos estaba allí, no saldría caminando.
Esa era la premisa.
Pero los planes perfectos solo existen sobre el papel, y yo lo sabía mejor