El aroma a panqueques recién hechos y café invaden las fosas nasales de Soria haciendo despertar de a poco. Con una gran pereza, estira los brazos hacia arriba y soltando un gran bostezo, se desliza de la cama librándose de las sábanas dejando su desnudez a todo esplendor. Se apresura a vestir y guiado por su nariz se dirige hacia la cocina donde encuentra a Tony echando sirope sobre los panqueques rellenos con dulce de leche. El boricua levanta la vista y le sonríe.
—Debías quedarte en la cama