En la casa de los Russel, todos ya estaban en sus habitaciones para dormir. Ya era la sexta noche de Aye ahí y todavía no llegaba a conciliar el sueño tan rápido como lo hacía en su casa. Se olvidaba de llevar un vaso de jugo de pera a su cuarto antes de ir a acostarse, tal cual hacia en su casa y tenía que reconocer que le daba un poco de miedo volver a bajar de noche para buscar el jugo. Por lo que todas las noches después de refunfuñar y ponerse los pantalones de chica grande, salía corriend