Tratando de calmarse, Noe lo mira con el ceño fruncido sin entender por qué él se separa de ella. Siente como entre ella y Gaby se volvió a formar ese enorme muro. Puede ver que aunque él se haya separado solo dos pasos de ella, hay mucho más espacio entre ellos.
—¿Qué ocurre? —pregunta vacilante.
—Tengo que irme —gruñe pasándose la mano por el pelo.
—¿De qué estás hablando? —murmura Noe desorientada y todavía excitada. Él no contesta, suspira y mira hacia otro lado, no la mira a los ojos, no p