Al llegar, encuentra al chico moviendo sus dedos rápidamente sobre el teclado de la computadora y el ceño muy pronunciado en su frente. Correa la siente llegar y se gira a mirarla, automáticamente al joven se le forma una sonrisa.
—¡Hola, preciosa! —le saluda guiñándole un ojo.
—¿Cómo estas, guapo? —Le da un beso en la mejilla y se acomoda en una silla a su lado.
—Ya sabes, sigo guapo —le muestra un bíceps y Noe se carcajea.
—En esta división, el narcisismo es la fuente de poder.
—Que feo lo qu