LEV
Me había tomado solo una hora cambiar mis planes.
Una maldita hora.
Si seguía con las pastillas eventualmente no serviría para nada, no podría seguir usándola y mi motivo inicial para mantenerla con vida no podría llevarse a cabo.
—¡No le den las pastillas! —grité, entrando en la habitación, pero ella aún seguía dormida, sedada y los doctores me miraban como si fuera un loco. Puede que lo sea en este momento. Me acerco al doctor y dejo una mano en su hombro—. He cambiado de opinión—digo y é