—¿Qué sucede, Josefa? — Preguntó él al notar su inquietud.
—Algo no está bien… temo que está por pasar algo que no deseamos, Kirli —Murmuró ella, con el corazón apretado.
Mientras tanto, Humo se alejaba junto a Mariana, apartándose de la multitud. Su semblante cambió; en su mirada se encendió una oscuridad amarga.
—Mariana, explícame — Dijo con la voz contenida por la ira— ¿Por qué lo has elegido? Sabes que puedes morir. Esa maldición nos mantiene prisioneros y ahora… darás a luz a otro descend