—¿Qué sucede, Josefa? — Preguntó él al notar su inquietud.
—Algo no está bien… temo que está por pasar algo que no deseamos, Kirli —Murmuró ella, con el corazón apretado.
Mientras tanto, Humo se alejaba junto a Mariana, apartándose de la multitud. Su semblante cambió; en su mirada se encendió una oscuridad amarga.
—Mariana, explícame — Dijo con la voz contenida por la ira— ¿Por qué lo has elegido? Sabes que puedes morir. Esa maldición nos mantiene prisioneros y ahora… darás a luz a otro descendiente de esa condena. ¿Por qué te has entregado a él? —
Mariana lo miró sin comprender del todo —¿Qué dices, Humo? — Su voz tembló. No esperaba esas palabras.
—Ayúdame a entender — Insistió, mirándola con desesperación.
Ella respiró profundo y lo miró con compasión —Humo, siempre he amado a Gusto y lo sabes. Entiendo el riesgo, pero lo hago por el bien del clan. Fui yo quien tomó la decisión de cargar con esta responsabilidad —
Un temblor recorrió el rostro del soldado —Tengo años de amarte —Gru