Kirli la sostuvo entre sus brazos para calmarla —No te preocupes. Ahora solo queda resguardar al clan —
Josefa asintió, apretando los dientes; sabía que Mariana cargaba una responsabilidad enorme y, si ella dudaba, sería su lazarillo —Sí — Dijo— Debo irme. Tengo cosas que hacer. Nos vemos —
—¿A dónde irás? — Inquirió él.
—Kirli, estaré bien. Créeme, nada me pasará —
Se zafó del abrazo con decisión y se dirigió al campo de entrenamiento, donde Rusil la esperaba.
—Lo lamento — Dijo él al verla ent