Sujhan negó despacio, y una lágrima resplandeciente cayó sobre el suelo oscuro —El amor no se impone, madre — Susurró— Se comparte e incluso se comprende. Pero ustedes lo convirtieron en una cadena —
Un murmullo invisible recorrió el lugar, como si los ecos de los clanes respondieran a sus palabras. Afuera, muy lejos, los corazones de quienes la amaban; Anfu, Gusto, Milor, Seina y tantos otros, parecían estremecerse al mismo tiempo, sintiendo esa conexión que aún los unía a ella.
Sujhan alzó la