—A veces — Dijo Anfu al fin, sin acercarse demasiado— El alma no necesita respuestas, sino un lugar donde recordar por qué vale la pena seguir —
Andy no respondió, solo cerró los ojos.
El elfo caminó un poco más cerca, su voz casi un susurro —Ella aún te escucha, Andy. Está allí, donde empezó todo… en la casa que compartieron. Siria la ha preparado, pero solo tú puedes abrir el camino —
Andy apretó los puños.
—¿Para qué? — Dijo con voz quebrada— ¿Para volver a perderla? —
—No — Respondió Anfu c