—¿Qué es probabilidad? — Preguntó él, inclinándose un poco hacia ella.
Josefa tragó saliva, congelada —Nada que sea de tu interés — Respondió, intentando sonar firme, mientras se levantaba para irse. Pero Kirli tomó su mano y la obligó a regresar a la banca.
—Sé que algo te pasa. Te conozco de años y me preocupa que algo malo te suceda —Dijo él, entrelazando sus dedos con los de ella— Por favor, dime qué ocurre para poder ayudarte —
Ella quiso liberarse, pero no podía. Aunque los hijos de los principales aún no tuvieran sellos, seguían siendo increíblemente fuertes —No me pasa nada… solo estoy cansada. Necesito dormir un rato — Contestó con voz tensa.
—¿Sólo eso? — Replicó Kirli, acomodándose frente a ella, de lado, de manera que pudiera sostener su mirada.
—Sí — Susurró, aunque sus pensamientos estaban lejos, revolviéndose en un torbellino de imágenes que el cristal le había mostrado.
Él volvió a entrelazar sus manos con las de ella —Mientes. Dime qué sucede o leeré tu mente — Advirt