Hans y Aria ya se encontraban afuera del edificio. Él dio unos pasos hacia adelante hasta apoyarse en el barandal, dejando a Aria un poco más atrás, observándolo en silencio.
Hans soltó varios suspiros profundos. Desde el principio se le había notado incómodo; el ambiente allá adentro se sentía sofocante.
—¿Te molestó algo? —se aventuró a preguntar Aria, tocándole suavemente el hombro.
—Siempre me pongo de malas cada vez que le veo la cara a Jayden —respondió Hans sin volverse a mirarla.
Aria s